La televisión es uno de los lugares en los que la labor para normalizar y justificar el tratamiento machista contra las mujeres es más sangrante. Este verano tuvimos que soportar cómo el programa Espejo Público de Antena 3 entrevistaba en más de una ocasión a Francesco Arcuri, el exmarido de Juana Rivas, denunciado y condenado por pegarla, para que pudiera mostrar su lado más humano, presentarse como un padre desesperado por no poder ver a sus hijos con la excusa de dar “su versión” del maltrato mientras a ella se la juzgaba, no sólo en los tribunales sino de plató en plató por negarse a entregar a sus hijos a un maltratador.

La 1 de TVE sigue la estela de Espejo Público

Hace unos días Carlos Herrera organizó un debate en su programa de TVE sobre acoso sexual en el trabajo. Aunque no deja de sorprender los invitados a esta mesa, entre los que se encontraban Santiago Segura o Cayetana Guillén Cuervo, el punto clave fue Salvador Sostres. Este último además de columnista de ABC, es conocido por sus artículos y declaraciones machistas, como afirmar que “el talento es algo connatural al hombre como la belleza a la mujer” o su participación habitual en programas como El Gato al Agua. A pesar de su conocida opinión sobre la violencia machista, la televisión pública, le preparó una silla en su plató para que hiciera apología de la misma.

¡Nos queremos vivas, libres y combativas!

¡Ni una menos!

Este sábado 25 de noviembre es el día internacional contra la violencia machista y ya hay convocadas decenas de manifestaciones en todo el Estado. La experiencia de las manifestaciones del pasado 8 de marzo por el día de la mujer trabajadora y las manifestaciones contra la justicia machista por el juicio contra “La Manada” demostraron la enorme fuerza que tenemos las jóvenes y trabajadoras cuando salimos juntas a luchar por nuestros derechos. Por eso este sábado llamamos a asistir masivamente a las manifestaciones para luchar contra la lacra de la violencia machista.

¡Todas a las manifestaciones!

Los presupuestos para 2018 de la Comunidad de Madrid continúan perpetuando el abandono y la degradación de la educación pública impulsada por el Partido Popular a pesar su intento por presentarlos como presupuestos sociales. Aunque estos presupuestos se están elaborando de la forma más secreta posible y no se ha hecho público el desglose de gasto, sí sabemos que la financiación a la escuela concertada bate récords históricos con un aumento de 22 millones de euros, que la consolida como la apuesta educativa del modelo educativo del PP y Ciudadanos. En 2018 se van a gastar 1.022 millones de euros en la escuela concertada, mucho más que lo que se va a destinar a las universidades públicas (945 millones de €) a la educación secundaria pública (891 millones de €) o a la educación pública primaria, infantil y especial (917 millones de €). 

Los presupuestos del PP en educación alcanzan su mínimo histórico

Un año más el PP ataca la educación pública recortando 2 décimas el presupuesto destinado a educación para 2018, reduciéndolo del 4% al 3,8% del PIB. La hoja de ruta del PP desde que llegó al gobierno ha sido la de los recortes sociales y el rescate a los bancos. Por eso en los presupuestos generales de 2018 el PP vuelve a meter la tijera a la sanidad, cuyo presupuesto pasa del 6% al 5,8%, alcanzando también mínimos históricos y a la partida destinada a pensiones, servicios sociales y políticas del empleo que se reduce del 16,5% al 16,2%. Este recorte es aun más escandaloso cuando las cifras de paro juvenil alcanzan el 41% y la precariedad laboral sigue aumentando exponencialmente hasta el punto que de los nuevos empleos, el 92% es a tiempo parcial.
Sin embargo es muy significativo ver qué partidas son las que aumentan su presupuesto. Las prioridades del PP están muy claras, mientras recortan en educación, sanidad y empleo, la partida destinada a Defensa aumenta hasta alcanzar los 12.000 millones de euros.

¡Derrotemos la ofensiva franquista! ¡Defendamos los derechos democráticos y la educación pública!

El Gobierno del PP se está planteando estos días intervenir la educación en Catalunya. El miércoles por la mañana aparecía Mariano Rajoy en la Cadena COPE (una de las emisoras de radio más reaccionarias del estado, perteneciente al grupo empresarial propietario de otros medios como el canal de televisión 13TV) defendiendo la necesidad de controlar que los alumnos catalanes puedan estudiar en castellano: "soy partidario de hablar el tema de la educación en castellano. Pronto en el Congreso de los Diputados trataremos la tarea de la inspección educativa". Esta medida forma parte del plan de aplicación del artículo 155 al sistema educativo catalán, una campaña que ya viene de semanas atrás cuando Albert Rivera abogaba por regular por ley la intervención de la educación catalana. La idea es crear una agencia inspectora dependiente del Ministerio de Educación que pueda controlar la revisión de los currículos, los libros de texto y los "derechos lingüísticos de los alumnos", y que actúe para evitar el peligro de "actuaciones vulneradoras por las administraciones educativas contrarias a la Constitución, la convivencia o los tratados internacionales".

Hace unos días comenzaba el juicio a cinco miembros de “la manada”, acusados de violar en grupo a una joven de 18 años en San Fermines. La campaña de criminalización de la víctima durante estos días en los medios de comunicación ha sido salvaje y el lavado de cara de los acusados presentándolos como auténticas víctimas de esta situación ha sido aun más escandaloso.

Sin embargo, la respuesta de la movilización no se ha hecho esperar. Ante la indignación de cientos de miles de personas, se convocaron movilizaciones en muchas ciudades de todo el Estado que fueron un éxito rotundo. En Madrid, se convocó una concentración frente al Ministerio de Justicia. Miles de personas acudieron a protestar contra lo que está siendo un auténtico juicio público de la víctima, cuestionando la veracidad de sus palabras e incluso culpándola por lo sucedido. En el caso de Madrid, las calles aledañas al Ministerio de Justicia se colapsaron hasta tal punto, que los trenes que pasaban por la estación de Noviciado tuvieron que dejar de parar. La calle se inundó de gritos de jóvenes y trabajadoras que exigían justicia para la víctima de la violación, un castigo ejemplar para La Manada y protestaban por la impunidad sistemática que existe en tantos casos en los que las mujeres víctimas de la violencia machista pasamos a ser las culpables y se nos humilla y cuestiona públicamente.

El PP y la impunidad de las bandas fascistas

Este mes se cumplen 10 años del asesinato del joven Carlos Palomino. Tenía 16 años y se dirigía a una manifestación cuando el militar fascista Josué Estébanez le apuñalo a sangre fría en un vagón de metro. Carlos murió a las pocas horas siendo atendido por los equipos de emergencias que no pudieron hacer nada para salvarle. Su asesino fue condenado a 26 años de prisión. Sin embargo, esta condena se produjo gracias a la oleada de indignación y movilizaciones que tuvieron lugar durante esos meses, como la huelga general estudiantil que convocamos desde el Sindicato de Estudiantes.

En los últimos años las agresiones fascistas han aumentado. Según el Informe Raxen realizado por el Movimiento contra la Intoleracia, cada año se producen en torno a 4.000 agresiones fascistas, racistas y homófobas. En los últimos años las víctimas mortales de estas agresiones han sido 74. Entre ellos: inmigrantes, personas sin techo, activistas antifascistas homosexuales o simplemente jóvenes que tuvieron la mala suerte de cruzarse con ellos por el camino.

1. ¿Existe opresión nacional en Catalunya?

Catalunya es una nacionalidad histórica, al igual que Euskal Herria o Galiza. Como el resto de estos pueblos, cuenta con una identidad nacional propia basada en su historia, en su rica cultura y su lengua. Si bien la plurinacionalidad y el cuidado y respeto por los distintos pueblos y culturas no debería ser un problema, lo cierto es que bajo el sistema capitalista y el imperialismo, y concretamente en el proceso histórico que alumbró el Estado español tal como hoy lo conocemos, la opresión centralista sobre estas naciones ha sido una de las señas de identidad de la clase dominante española y de las instituciones del Estado, llegando a una virulencia extrema bajo la dictadura franquista.