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Hacemos un llamamiento a todos los colectivos sociales y organizaciones de la comunidad educativa a apoyar y sumarse a nuestras reivindicaciones, escribiéndonos un email a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Las medidas adoptadas tanto por el Gobierno central como por las distintas consejerías educativas de las comunidades autónomas están provocando un cierre del curso escolar caótico. El Ministerio de Educación ha dejado caer todo el peso de esta crisis sobre las espaldas de millones de estudiantes, profesores y padres y madres, negándonos los recursos materiales para obtener una educación de calidad, y haciendo oídos sordos a las reivindicaciones de la comunidad educativa.

Desde la declaración del Estado de alarma las y los estudiantes de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) nos hemos visto sumidos en una situación de incertidumbre, desinformación, desconcierto y contradicciones que, lejos de resolverse con el paso del tiempo, han aumentado exponencialmente ahora que nos encontramos a las puertas de los exámenes finales. A pesar de que se han habilitado encuestas sobre nuestra situación, en las que hemos expresado sobradamente estas cuestiones, la respuesta de la dirección de la universidad ha sido el más estruendoso silencio, haciendo caso omiso a las dificultades a las que nos enfrentamos. Igualmente, la herramienta del campus virtual que teóricamente debería habernos mantenido informados sobre las medidas tomadas ha sido un completo fracaso, así como los calendarios de examen que, tras ser convocados para la semana del 8 de junio, no han sido publicados.

¡Que no pisoteen nuestros derechos!

Por increíble que parezca, ante la huelga que hemos convocado en relación a la vuelta a clase impuesta por el Gobierno Vasco, se están dando casos donde se pisotean nuestros derechos en varios centros educativos de la CAV. El derecho a la huelga es un derecho de las y los estudiantes, y en esta ocasión tiene más importancia si cabe, porque volver a clase pone en juego nuestra salud. Por lo tanto, no podemos tolerar ningun caso de sanción o penalización, ya que para empezar no es legal. Por otra parte, la huelga estudiantil garantiza plenamente nuestro derecho a ser evaluados objetivamente, por lo que no se nos podrá suspender un examen o poner "no presentado" en ningún caso. Para indicar que haces huelga, sólo tienes que enviar el siguiente escrito con tus datos, al email de tu centro y a la Consejería de Educación del Gobierno Vasco.

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Ikasle Sindikatua

Contra la negligencia y la irresponsabilidad del Gobierno Vasco: ¡Con nuestra salud y nuestro futuro no se juega!

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El Gobierno Vasco ha tenido que retroceder en su intención de ordenar la vuelta a clase para el 18 de mayo. Cristina Uriarte, consejera de educación, anunciaba que retrasaban al día 25 de mayo la apertura de las aulas debido a que el Gobierno español no había dado la cobertura jurídica necesaria - a pesar de que éste ya había aceptado la propuesta del Gobierno Vasco -. La realidad es que ha sido la presión que hemos ejercido estudiantes, sindicatos de trabajadores y familias -oponiéndonos a este desastre - la que les ha obligado a dar marcha atrás.

El Ministerio de Educación ha decidido zanjar a martillazos la problemática de la FP para terminar el curso. Su decisión de suspender las prácticas de la Formación Profesional y sustituirlas por un proyecto o “actividades asociadas al entorno laboral” que cuente para la nota final, significa arrebatarnos la razón de ser por la que muchos optamos por estos estudios: las prácticas en empresa son el primer paso para lograr un puesto de trabajo.

La juventud es uno de los sectores más golpeados por la crisis del Coronavirus. Los acontecimientos que estamos viviendo suponen un nuevo choque a nuestras perspectivas de futuro –que antes de la pandemia ya eran muy complicadas– y nos colocan, de nuevo, ante un abismo de incertidumbre, despidos y recortes en nuestras condiciones salariales y de vida.

Sindicato de Estudantes Galiza

La decisión del ministro de Universidades, Manuel Castells, de continuar con el curso académico de forma telemática ha causado una gran indignación en toda la comunidad educativa y está multiplicando la incertidumbre que millones de estudiantes de familias trabajadoras sentimos.

Hemos sido muchos y muchas quienes hemos exigido la finalización del curso y la suspensión de los exámenes, y hemos señalado todas las dificultades que aquellos estudiantes con menos recursos acarrearemos si no se toman estas medidas: el profesorado no ha tenido acceso a una formación suficiente para poder dar clase online y hacer un seguimiento de calidad e individualizado, las plataformas educativas existentes son puramente complementarias y precarias en muchos casos, la programación y los contenidos –así como el número de estudiantes por grupo– están diseñados expresamente para las clases presenciales y, sobre todo, 36.000 estudiantes universitarios tienen dificultades tecnológicas para seguir el curso.

¡Que nadie repita curso, que nadie quede atrás!

Firma aquí esta petición al Ministerio de Educación y al Ministerio de Universidades

El anuncio de la cancelación definitiva de las clases en decenas de universidades y el plan para terminar el curso online ha puesto sobre la mesa que muy probablemente esta propuesta se extienda a todas las etapas educativas.

Ante esta situación las y los estudiantes de familias trabajadoras estamos siendo completamente abandonados por los Ministerios de Educación y Universidades que no han planteado ni una sola alternativa real para evitar que tiremos un curso por la borda o que directamente nos veamos expulsados del sistema educativo.

Izquierda Revolucionaria Madrid

¡El coronavirus solo es la gota que colmó el vaso!

El coronavirus ha puesto contra las cuerdas al sistema sanitario en Madrid. La causa es la política de recortes y austeridad aplicada en la Comunidad de Madrid (CAM), durante décadas por el Partido Popular. Años de mantener un firme compromiso con los intereses de las grandes multinacionales están pasando una dura factura a los trabajadores madrileños y sus familias.