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Quieren arrasar con todo. Con todos los derechos conquistados, con todo lo público, con todo lo que desafía y pone en peligro sus privilegios. El Partido Popular, capitaneado por la ultraderechista Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, nunca se sacia en cuanto a hacer un infierno de la vida de los estudiantes de barrios obreros. No le basta con despedir a un millar de profesores de la pública ni con dejar a más de 30.000 estudiantes sin plaza en la FP pública. Machacar nuestros centros de estudio mientras trasvasa el dinero público para dar becas para que los cayetanos estudien en sus colegios de élite tampoco es suficiente para ella. La última de sus medidas es la supresión del bachillerato nocturno presencial. El próximo curso ninguno de los 28 centros que lo impartían hasta ahora seguirán haciéndolo y, al menos 4.500 estudiantes, según CCOO, se verán privados de su derecho a la educación.

No son sólo recortes, sino odio de clase en estado puro

No es ninguna casualidad que el último ataque sea este, ni tampoco que sea justo ahora. Ayuso tiene los humos muy subidos tras su victoria electoral y la sed de venganza contra los cientos de miles que gritamos en las manifestaciones por la sanidad pública ¡Ayuso dimisión! está en su punto álgido.

Por eso sus medidas clasistas más ostentosas y repugnantes también siguen al alza. Esa es la razón de que la última medida decidida por la trumpista madrileña haya sido eliminar el bachillerato nocturno presencial.

Esta modalidad educativa constituye la última oportunidad para miles de estudiantes una para finalizar sus estudios de secundaria. En muchos casos, la única forma de estudiar - con mucho sacrificio por cierto-  ya que la mayor parte de los estudiantes de esta modalidad trabajan y estudian al mismo tiempo. Muchos de ellos tienen familias que mantener y necesitan a toda costa sus mal pagados trabajos para llenar la nevera en casa. Aunque sea atrapados en la precariedad, muchos de los estudiantes del bachillerato nocturno luchan por reciclarse para poder acceder a un puesto de trabajo mejor o a un ciclo formativo superior que les dé la oportunidad de salir de situaciones económicas y laborales muy complicadas, cuando no directamente del paro y de la pobreza.

Por estos motivos, cargarse el bachillerato nocturno presencial es mucho más que otro tijeretazo a la educación pública. Es venganza en estado puro a los que Ayuso y los suyos consideran que no valemos nada. A los que mandaban a trabajar a los barrios ricos en la pandemia mientras nos encerraban en nuestros barrios para todo lo demás. Según ellos lo ven, la educación no debe ser un derecho sino un privilegio para quien lo pueda pagar. Nos quieren sin nada, sin estudios, sin nada con lo que defendernos de los abusos de los empresarios y jefes que nos exprimen hasta la última gota. Esa es su libertad y ese es su cometido.

Ayuso hace esto, además, en paralelo a aprobar otra de sus medidas estrella: dedicar una partida de 2 millones de euros en ayudas para que las familias de Nuñez de Balboa pueden contratar a costa del erario público a trabajadoras domésticas o como ellos dicen, “chachas”. Un auténtico insulto y un despropósito mayúsculo. Quiere dejar claro que ahora mandan ellos, los de la pulserita de la bandera de España, y que van a hacer literalmente lo que les dé la gana. ¡Pero se equivocan de principio a fin si piensan que lo vamos a consentir!

La derecha en guerra sin tregua contra la juventud obrera ¡Hay que frenarlos luchando! ¡Nos van a tener enfrente!

Esto no es un ataque aislado, augura el comienzo de una gran tormenta. Ayuso no va a parar hasta que en la Comunidad de Madrid ningún hijo o hija de la clase trabajadora tenga el “lujo” de acceder a una educación pública, digna y gratuita. El próximo curso sufriremos en nuestras propias carnes golpes devastadores sobre nuestro derecho a la educación: subida de tasas en la FP pública, aniquilación de miles de plazas públicas, listas de espera kilométricas para acceder a FP y bachillerato, más y más despidos de profesores,...

Esta es la única política que conoce la señora Ayuso: destruir las oportunidades y el futuro de la juventud obrera, destruir nuestros barrios, arrasar con nuestros servicios públicos. Todo lo que haga falta para desarmar a la juventud y la clase trabajadora a la par que llena los bolsillos de sus amigos magnates de la privada.

Las compañeras y compañeros del Sindicato de Estudiantes lo tenemos claro. La única manera de revertir sus ataques contra la juventud obrera es la lucha en la calle y la movilización. Por esa razón, llamamos a todas y todos los afectados por esta barbaridad a contactarnos cuanto antes, para organizar la respuesta.

Necesitamos comenzar el próximo curso uniendo fuerzas entre estudiantes, profesores, trabajadores y trabajadoras de la educación, madres y padres, plataformas y sindicatos de clase e impulsar una gran Huelga General Educativa en la CAM en defensa de la educación pública y el conjunto de los servicios públicos.

Si tú también quieres plantar cara y luchar contra la derecha, es el momento. ¡Únete al Sindicato de Estudiantes!

¡Fuera Ayuso! ¡Ni un paso atrás en la educación pública!