Ordenadores insuficientes y que se apagan de la nada, baños sin jabón o papel higiénico, puertas sin picaportes… Estas son las condiciones a las que se enfrentan los alumnos de FP del IES Isidra de Guzman, de Alcalá de Henares. Otro curso más vamos a clase sin garantías claras de si vamos a tener profesor para todas nuestras asignaturas o prácticas con las que terminar el curso y sacarse el título, como ya ha pasado otras veces en el centro.

Cada año vemos como la Formación Profesional, así como el resto de la educación pública, es abandonada por la Consejería de Educación a favor del negocio millonario de la privada. Por esto los alumnos del Isidra de Guzmán van a la huelga este 5 de diciembre y a una concentración frente al instituto a las 10.50h.

Replicamos a continuación el manifiesto aprobado por la asamblea de estudiantes del instituto:


A la atención de la Dirección de Área Territorial Madrid-Este:

Las alumnas y alumnos de los distintos ciclos de Formación Profesional impartidos en el IES Isidra de Guzmán queremos trasladar a la DAT una situación que, desde hace tiempo, afecta gravemente al desarrollo de nuestra formación. Las condiciones materiales y técnicas del centro impiden que podamos adquirir las competencias profesionales establecidas en los planes de estudios y, en muchas ocasiones, imposibilitan que el profesorado pueda impartir la clase con normalidad. Consideramos urgente que la Administración sea plenamente consciente del escenario real en el que estamos recibiendo nuestra enseñanza, ya que se está comprometiendo la calidad educativa, nuestra preparación profesional y nuestro futuro laboral.

La falta de materiales básicos es un problema constante que afecta a numerosos módulos. Muchos de nosotros no contamos en el aula con herramientas esenciales para realizar prácticas que son obligatorias en los contenidos de nuestros ciclos, lo que obliga a que seamos los propios estudiantes o incluso el profesorado quienes aportemos de manera personal los materiales necesarios. Esta carencia hace que una parte importante de las actividades no se pueda realizar o se tenga que adaptar improvisando, perdiéndose así el sentido práctico que caracteriza a la Formación Profesional. A esto se suma la insuficiencia de equipamiento informático: no existen ordenadores en número suficiente para todo el alumnado, y es habitual que tengamos que turnarnos para poder realizar tareas que deben desarrollarse de forma individual y continuada. Algunos estudiantes no disponen de equipos en sus hogares y, aun habiéndolos solicitado en el centro, no se les ha proporcionado ninguno, impidiendo completar actividades fuera del horario lectivo.

El equipamiento presente en el centro, además de insuficiente, presenta un estado de deterioro generalizado. Numerosos ordenadores se apagan repentinamente durante las clases, otros nunca han funcionado correctamente desde el primer día y no se ha tramitado su devolución ni garantía. A esto se añaden cables en mal estado, drivers que fallan y proyectores con problemas de sonido y enfoque, llegando incluso a proyectar sobre paredes inadecuadas. Estas averías interrumpen las clases de forma constante y reducen significativamente el tiempo de aprendizaje real, generando una dinámica en la que estudiantes y profesores tienen que dedicar más tiempo a lidiar con fallos técnicos que a impartir o recibir formación.

Otro problema especialmente perjudicial es la inestabilidad de la conexión wifi y del acceso a internet. Muchos días la conexión no funciona en absoluto o se interrumpe repetidamente, impidiendo utilizar plataformas educativas, realizar entregas o seguir actividades esenciales en ciclos donde el uso de internet es imprescindible. La Formación Profesional en áreas como la informática, el diseño o la producción gráfica depende de forma directa de herramientas digitales que requieren una conectividad estable, por lo que la situación actual supone un obstáculo enorme para adquirir competencias reales y actualizadas.

A esto se suma el estado de los baños, donde la falta de higiene y mantenimiento se ha convertido en un problema estructural. La ausencia habitual de jabón y papel higiénico, la existencia de puertas sin pestillos o sin picaportes, malos olores persistentes e incluso la retirada de la puerta de acceso en algunos casos crean un entorno indigno para cualquier centro educativo. La situación no solo afecta a la higiene, sino también a la seguridad y a la intimidad del alumnado.

También existen carencias en la limpieza de determinadas aulas, especialmente las de informática, donde la acumulación de suciedad es evidente y afecta tanto al bienestar del alumnado como al correcto funcionamiento de los equipos. Esta falta de mantenimiento generalizada incrementa la sensación de abandono y afecta negativamente al clima de aprendizaje.

A ello se suma la aplicación de normas internas que no están adaptadas al alumnado de Formación Profesional, compuesto mayoritariamente por personas mayores de edad. En uno de los edificios no se permite salir o entrar durante las horas intermedias ni siquiera en el recreo y es obligatorio dirigirse al otro edificio cuando deseas hacerlo, lo que resulta inadecuado y contradictorio con la autonomía que se espera de los estudiantes de FP.

Todos estos problemas, tomados en conjunto, están afectando de forma directa y profunda a nuestro desarrollo académico y profesional. En repetidas ocasiones las clases no se pueden impartir, no se pueden realizar actividades prácticas esenciales, no se pueden completar tareas que requieren equipos o materiales inexistentes o averiados, y no podemos desarrollar las aptitudes y competencias que la ley establece para nuestros ciclos. El propio diseño de la Formación Profesional, basado en la práctica, la experimentación y el uso de herramientas reales, se ve completamente desvirtuado cuando carecemos de las condiciones mínimas para aprender.

Por estos motivos, solicitamos a la DAT Madrid-Este una intervención urgente que incluya la reposición de materiales básicos, la revisión y sustitución del equipamiento informático averiado, la mejora de la conectividad del centro, la reparación y mantenimiento adecuado de los baños, un refuerzo real del servicio de limpieza y una revisión de las normas internas para ajustarlas a la realidad del alumnado de Formación Profesional. Consideramos esencial que se establezca un plan de actuación con plazos concretos, ya que las incidencias descritas no son puntuales, sino continuadas y acumuladas en el tiempo.

Confiamos en que esta situación reciba la atención necesaria y que se tomen las medidas oportunas para garantizar una formación digna y de calidad, acorde a lo que la Formación Profesional exige y a lo que como estudiantes merecemos.

Atentamente,

El alumnado de los ciclos formativos del IES Isidra de Guzmán