La pasada semana, la coordinadora antifascista de El Bierzo denunció públicamente en redes sociales la persecución que están sufriendo varios activistas de su organización, multados con hasta 2800€ (una cantidad que podría arruinar a una familia trabajadora) ¿el delito? Unas supuestas pintadas que la policía pretende atribuirles como autores.
Los activistas han denunciado el montaje policial que ha llevado a la imposición de esta sanción absolutamente arbitraria: datos mal redactados, horas que no cuadran entre sí y un conjunto de errores que exponen esta sanción como lo que es: un montaje policial para mandar un mensaje a todos los jóvenes que se organizan y luchan contra el avance de la extrema derecha.
No es un hecho aislado: es represión como herramienta de control político.
Durante los últimos años, la represión policial y política ha estado a la orden del día: desde la entrada en prisión de las 6 sindicalistas de La Suiza bajo el gobierno "más progresista de la historia", pasando por el montaje político de las 7 de Somosaguas —las estudiantes imputadas bajo un informe policial realizado a base de recortes de panfletos mediáticos de la extrema derecha como “El Debate” u “OK Diario”—, hasta las desorbitadas multas impuestas contra varios militantes del Sindicat d'Estudiants del País Valencià que superan los 11.000 €.
Montajes policiales, represión en las calles y sanciones económicas ejemplarizantes son el caldo de cultivo perfecto no solo para la criminalización del movimiento obrero, sino también para que aquellos reaccionarios que integran la judicatura y los cuerpos y fuerzas del Estado desaten todavía con mayor convicción una guerra sin cuartel contra la juventud que lucha en las calles y se organiza.
Montajes y represión policial, condenas a sindicalistas y a activistas de la izquierda… la judicatura y el conjunto del aparato del estado han pasado a la ofensiva contra las y los que luchamos. Así hemos visto casos como las 6 de la Suiza, los 6 de Zaragoza, las 7 de Somosaguas, Pablo Hasel, los reprimidos tras la huelga del metal en Cádiz… estos son tan solo algunos ejemplos de la guerra que ha lanzado el aparato policial y judicial contra la clase trabajadora y la juventud. Una ofensiva que es posible gracias al mantenimiento de la Ley Mordaza y al papel del Ministerio del Interior que encabeza el infame Fernando Grande Marlaska
Desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria queremos mostrar nuestra total solidaridad con los activistas de la Coordinadora antifascista de El Bierzo, y hacemos un llamamiento para afrontar esta ofensiva de manera colectiva, identificándola como lo que es: un ataque al conjunto de la clase trabajadora y la juventud organizada.
¡Basta de represión!
¡Solidaridad con los activistas de El Bierzo Antifascista!







