La muerte de Haitam, un joven de 35 años asesinado en Torremolinos el pasado domingo a manos de la Policía Nacional, ha sacudido a cientos de vecinos y familias trabajadoras. Desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria queremos transmitir todo nuestro apoyo a los familiares, amigos y amigas de Haitam.
Una vez más, la actuación policial y el trato a una persona migrante han desembocado en una tragedia que no puede normalizarse. No fue un incidente aislado, ni un simple desenlace desafortunado sino que es el resultado directo de un aparato estatal que opera con impunidad, clasismo y racismo estructural.
La versión oficial habla de un “agresor peligroso” que intentaba atracar un locutorio. Pero los testimonios de quienes estaban allí cuentan otra historia: Haitam habría entrado únicamente para pedir un cargador de móvil, sin mostrar ningún comportamiento violento. Varios vecinos y familiares insisten en que no existió intento de robo alguno y exigen que se hagan públicas todas las grabaciones de seguridad, no solo los cortes difundidos por la policía. Pese a ello, los agentes procedieron a reducirlo utilizando tres descargas de taser, un arma cuya letalidad está sobradamente documentada y cuyo uso, una y otra vez, recae desproporcionadamente sobre personas racializadas, pobres o en situaciones de vulnerabilidad. Minutos después, Haitam entraba en parada cardiorrespiratoria, de la que no logró recuperarse.
No es un caso aislado.
En los últimos años hemos visto cómo decenas de personas migrantes, vecinas y vecinos de barrios obreros y activistas de la izquierda han sido víctimas de actuaciones policiales desproporcionadas y letales. Desde centros de menores donde se producen muertes injustificadas hasta identificaciones por perfil racial, desahucios violentos o el uso creciente de armas eléctricas, el Estado construye un clima en el que la vida de ciertos sectores de la población vale menos. De hecho, se contabilizan al menos cuatro víctimas mortales del racismo institucional en actuación policiales en el último año: Mahmoud Bakhum (Sevilla), Abdoulie Bah (Gran Canaria), Abderrahim (Torrejón de Ardoz) y Mahamedi (Barcelona).
La familia de Haitam lo denuncia con claridad: si hubiera sido un hombre blanco la actuación habría sido completamente distinta. No es una opinión aislada, sino el sentir de quienes conviven a diario con el hostigamiento policial en sus barrios.
Como ocurre siempre en estos casos, la maquinaria mediática y policial se ha activado para construir la imagen del “sujeto peligroso”, justificar el uso del táser y apuntalar la versión oficial. Mientras tanto, cualquier crítica ha sido respondida con amenazas de denuncias por parte de sindicatos policiales, los mismos que jamás exigen responsabilidades cuando muere una persona bajo custodia. Se pretende imponer silencio, pero no vamos a callarnos. El único objetivo de esta ofensiva mediática es blindar la impunidad y responsabilizar al muerto para liberar a los responsables vivos.
Frente a esta barbarie racista, exigimos:
- Juicio y castigo a todos los responsables de la muerte de Haitam. Cese inmediato de todos los policías implicados.
- Fin del uso de pistolas táser, que ya han causado múltiples muertes en el Estado español y otros países.
- Derogación de la Ley Mordaza y la Ley de Extranjería, que continúa amparando y blindando los abusos policiales y el racismo institucional.
Solo la movilización obrera y popular puede frenar estas atrocidades
El dolor de la familia de Haitam es el de miles de familias trabajadoras que saben que, ante una intervención policial, tu origen, tu color de piel y tu clase pueden marcar la diferencia entre vivir o morir.
Mientras la policía del gobierno “más progresista de la historia” trata como colegas a Vito Quiles y sus secuaces fascistas, vemos como nos golpean en cada desahucio, en cada manifestación, como asesinan a nuestros hermanos y hermanas. No, no es casualidad, es el aparato del Estado y su violencia contra nuestra clase. Mientras este gobierno de PSOE-Sumar se llena la boca con discursos vacíos contra la extrema derecha, le allanan el camino manteniendo leyes migratorias reaccionarias y racistas. Así no se combate al fascismo, todo lo contrario.
No podemos permitir que esto quede impune ni que se vuelva a repetir.
La otra cara de la moneda es la de los vecinos y vecinas de Torremolinos que han estado concentrándose exigiendo el fin de la violencia policial y el racismo institucional. Frente a las agresiones del Estado y la complicidad del Gobierno, nuestros barrios le plantan cara. Desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria damos todo nuestro apoyo a estas movilizaciones.
La vida de Haitam importa. Lucharemos para que sea la última víctima del racismo institucional y de este sistema criminal.
¡Basta ya de racismo y brutalidad policial!
¡Nativa o extranjera la misma clase obrera!
¡Justicia para Haitam!







