La vida de 88 seres humanos, mujeres y hombres inocentes ha sido segada en las aguas de Ceuta.

¿Pero que vale la vida de los trabajadores y los jóvenes marroquíes? Son pobres, son carne de cañón. Su vida no importa.

Este es el mensaje que todos los días machaca la derecha extrema y la extrema derecha. Deshumanizar a nuestras hermanas y hermanos inmigrantes. Dividir a la clase obrera y la juventud con sus políticas racistas, con su islamofobia. Dividirnos para que gane el capital.

Lo ocurrido en Ceuta no es una invasión como dicen los neonazis, los fascistas y el PP. El genocidio en Gaza si es una invasión, para matar a cientos de miles de palestinos inocentes.

Pero claro, esa invasión si que la aplauden a rabiar, si lamen las botas de Netanyahu, y las de de Trump, cuando apoyan entusiastamente a esa banda de fascistas con placa del ICE, que cuentan con total impunidad para perseguir a la clase obrera inmigrante, internarlos en campos de concentración, asesinar a decenas de inocentes y deportar a cientos de miles.

Y esto es lo que también pasa en Europa. La legislación racista de la UE, la financiación a manos llenas de dictaduras como la de Erdogan y Mohamed VI para que militarícen sus fronteras, para que repriman salvajemente a los migrantes que tratan de buscar una vida mejor huyendo de las guerras que provoca el mismo imperialismo europeo, se ha convertido en una estrategia esencial.

Esta Europa fortaleza que aprueba la creación de campos de internamiento extracomunitarios para deportar a miles de nuestros hermanos y hermanas migrantes, que arma hasta los dientes al Estado sionista, que militariza nuestras sociedades, que aprueba una legislación represiva que arrasa con los derechos democráticos más básicos, está Europa del capital es la responsable de esta matanza en las aguas de Ceuta.

Por supuesto no está sola. Cuenta con cómplices. Con la dictadura de Mohamed VI, que es capaz de manipular la desesperación de su pueblo hambriento, de su juventud desempleada para arrojarla a la frontera en estas condiciones inhumanas. El monarca corrupto de Marruecos es un cipayo de Trump y Netanyahu, y está maniobra también tiene otro fin evidente: golpear al Gobierno de Pedro Sánchez.

Y el Gobierno español, en lugar de responder con contundencia a estas maniobras criminales, de mostrar empatía y solidarizarse con las víctimas y sus familiares, con los miles de jóvenes, de trabajadores marroquís que sufren una cruel dictadura, habla de una Violación Territorial de la Soberanía Española, que es decír con otras palabras que dufrimos una invasión, y además elogian la colaboración con la dictadura mafiosa y corrupta de Mohamed VI.

Que vergüenza, que vergüenza más grande.

¿Alguien piensa que así se combate al fascismo? Si se sigue declarando lealtad a la OTAN, si se continúa apoyando y participando de los engranajes de la UE imperialista, si se acepta la legislación racista de las fronteras bloqueadas solo para los pobres,  todo lo demás es pura palabrería.

Miles de jóvenes en chancletas, desesperados por tener un futuro digno, dispuestos a dejarse la vida por pasar a nado a Ceuta, no son una “invasión”. Son los oprimidos del mundo, son la víctimas de un sistema capitalista que nos hunde en la barbarie y que hay que derrocar cuanto antes.

Nosotros no nos equivocamos de barricada. Toda nuestra solidaridad con los migrantes marroquíes, con nuestros hermanas y hermanos muertos, con sus familias y amigos. No estáis solos, no estáis solas.

Y todo nuestro desprecio a los fascistas, a Vox y al PP, perros de presa del capital, franquistas, racistas, machistas. Sois los enemigos de los trabajadores y la juventud. Y nos tendréis siempre enfrente, como ayer comprobasteis en las calles de Ceuta.

Siempre antifascistas.

Siempre antirracistas.